martes, 5 de abril de 2016

Todos queremos crecimiento económico (opinión)

El anuncio sobre el crecimento del PIB en 0,3% en 2015 con respecto al año anterior no es motivo para celebrar. Las predicciones de crecimiento no se hacen para ir en contra de lo que dice el gobierno; y, contrario a lo que piensan por ahí, nadie sufre cuando la economía registra una tasa de crecimiento por encima de las proyecciones de varias entidades. Sin embargo, la cifra sí resulta preocupante, al menos, por dos motivos.
Primero, la tasa de 0,3% muestra que la economía en 2015 prácticamente se estancó. Mientras varias cuentas sufren severos deterioros, como el consumo de los hogares e incluso el consumo del mismo gobierno, especialmente en el último trimestre de 2015, los índices sobre los cuales varios analistas ya han alertado revelan una situación que tiende a empeorar. Más aún, el panorama se complica con las recientes reformas enviadas a la Asamblea, que de poco sirven para aminorar las comprometidas cuentas fiscales. El proyecto asume que el incremento en recaudación dejará al fisco cerca de $300 millones anuales. Lo que no se dice, o peor se discute, es el impacto que tendrá sobre el consumo y, por tanto, sobre la actividad económica que ya de por sí se encuentra a la baja. ¿Dónde están las cifras que muestran que el incremento en recaudación contrarresta la previsible afectación en el consumo y producción? Incluso asumiendo que los impuestos no tendrían efecto alguno sobre estos factores, la cifra que se espera recaudar resulta marginal para un hueco estimado de necesidades de financiamiento que bordea los $10.000 millones. La misma lógica se aplica para los $6.000 millones de necesidades de financiamiento estimada por el gobierno. De hecho, con cifras más claras podríamos incluso discutir con mayor precisión sobre los efectos, positivos o negativos y la necesidad de estas medidas.
Segundo, en términos per cápita, el PIB sufrió una contracción del 1,3% (ver gráfico). Esto significa que los ecuatorianos, en promedio, tuvieron un ingreso por habitante menor en 2015 con respecto al año 2014[1]. Incluso estaríamos prácticamente al mismo nivel del año 2013. La caída es similar a la del año 2009. Sin embargo, la recuperación rápida del precio del petróleo, los fondos con los que contaba el gobierno en esa época, entre otros factores; hacen prever una situación significativamente menos alentadora en este caso.
La política económica, en tiempos de crisis, debe ser más que nunca clara y transparente, para que los agentes puedan trabajar bajo el mejor escenario posible dadas las circunstancias. No obstante, improvisaciones y la falta de un plan claro lo único que reflejan son intenciones políticas por encima de lo que se requiere para enfrentar momentos difíciles. Las previsiones para el 2016 son negativas. Y no, nadie se alegra de que la economía esté en recesión. Todos queremos crecimiento económico. 

Gráfico 1: PIB per cápita (dólares 2007 y variación anual)

Fuente: BCE, INEC


[1] Para la cifra de población se usó la provista por el INEC en sus proyecciones de población, que son las utilizadas por el Banco Central para calcular el PIB per cápita en el Boletín Estadístico Mensual.

jueves, 25 de febrero de 2016

Perdemos tiempo (opinión)

El Gobierno anunció el día de ayer un ajuste en su presupuesto para el 2016. Además, se destacó que, a pesar de que los precios del crudo actualmente bordean los $25 por barril, el país crecería 0,4% en 2016. Sin embargo, estas noticias no reducen la incertidumbre sobre el panorama de la economía ecuatoriana.
Internamente la incertidumbre no se reduce porque la economía se encuentra en recesión y los supuestos en los que se elaboraron el presupuesto son irreales. La sobrestimación de ingresos tributarios es un claro ejemplo de la falta de pragmatismo en la elaboración del presupuesto. Esto no es nuevo, ya que cuando se discutía el presupuesto 2015 con un precio por barril inicial de $79, varios cuestionamientos se hicieron sobre los mismos temas. Aunque es claro que la situación no se encontraba tan deteriorada como ahora.
Los anuncios, externamente, tampoco causan mayor impacto, porque se conoce lo vulnerable que se encuentra la economía ecuatoriana en un contexto de precios bajos. Como se aprecia en el gráfico 1, el pago de los bonos 2015 realizado en diciembre tuvo un impacto casi nulo en el riesgo país, medido a través del EMBI. De hecho, conforme el precio baja más, el deterioro en el riesgo país es mayor. Es verdad que otros factores también influyen, pero queda claro que por ahora su aporte al cambio en la tendencia del EMBI es mínimo.  

Las señales que se deben emitir no necesitan ser irrealistas, sino se requieren cambios concretos. Algunas recomendaciones ya fueron dadas en octubre. La constante negación de los problemas que aquejan a la economía, lo único que provoca es que el tiempo pase y los ajustes que se deban hacer en un futuro sean más duros.


lunes, 15 de junio de 2015

La deuda pública acelera su crecimiento*




La deuda pública del Ecuador ha crecido vertiginosamente desde el año 2010, a pesar de que en la mayor parte de ese período las condiciones externas han sido favorables para la economía nacional: entre ese año y 2014 el precio promedio del petróleo ecuatoriano fue de $93 por barril; y entre 2010 y 2013 el valor real fue mayor al contemplado en el presupuesto de cada año. Además, gran parte de esta nueva deuda ha sido contraída a tasas elevadas, en un contexto internacional de bajas tasas de interés como consecuencia de las políticas llevadas a cabo por los bancos centrales más importantes del mundo, especialmente la Reserva Federal en Estados Unidos. Si bien el nivel de deuda pública del país se mantiene relativamente bajo en relación con el PIB, llama la atención la velocidad de crecimiento de la deuda en un contexto favorable, lo que plantea dudas sobre el futuro de esa variable en condiciones más complejas.

La deuda en la región y en el Ecuador: 2010-2014

Varios países de la región han aprovechado el contexto internacional de bajas tasas de interés para realizar emisiones en condiciones favorables. Entre las últimas operaciones se puede mencionar, por ejemplo, la de Perú, que emitió bonos en el mes de marzo por $500 millones a 35 años y a una tasa de 4,73%. Chile, por su parte, lo hizo en mayo, a un plazo de 15 años por un monto de $950 millones y a una tasa del 2,02%. Mientras que Colombia emitió bonos por $1.000 millones a 30 años plazo y con una tasa de 5,04%, en el mes de marzo. En lo que va de 2015 únicamente Argentina y Ecuador emitieron bonos a tasas superiores al 8% y con plazos más cortos (10 y 5 años)[1]. La deuda emitida en marzo al 10,5%, por parte de Ecuador, es incluso más cara que la adquirida y restructurada después del año 2000. Deuda que, además, en su mayoría fue declarada ilegítima en 2008. Un par de años atrás, dos de las economías más pequeñas de la región, Bolivia y Paraguay, habían emitido bonos a 10 años (por $500 millones cada uno) pero con tasas inferiores al 5%. En relación a otros países con una calificación de deuda similar a la ecuatoriana, el precio pagado también es elevado.
 
De esta manera, si bien la deuda de varios países de la región se incrementó en los últimos años, no lo hizo a un ritmo acelerado. Por ejemplo, en el caso colombiano, la deuda creció 2,9% en promedio, entre 2010 y 2014, pero la relación deuda/PIB apenas aumentó en 1%. Por otro lado, países como Bolivia y Perú redujeron su nivel de endeudamiento en relación al tamaño de sus economías, las mismas que han mostrado un crecimiento sostenido. En el caso boliviano, aunque la tasa de crecimiento de la deuda pública total fue de 9,5%, entre 2010 y 2014, en relación al PIB el stock de deuda se redujo, como se observa en el Gráfico 1. Algo similar ocurre en el caso peruano. En el caso de Chile, la deuda dio un salto importante entre 2010 y 2011 (Gráfico 2), pero la relación deuda/PIB creció apenas en 5,3 puntos entre 2010 y 2014, cuando se ubicó en 13,9%.

Gráfico 1: Deuda Pública Total del Gobierno General (% del PIB)

 
Fuente: FMI

El caso ecuatoriano es distinto. Entre 2010 y 2014, cuando el Gobierno contó con abundantes ingresos petroleros, la deuda pública total creció, en promedio, al 24,3% anual y su tamaño en relación al PIB aumentó en más de 10 puntos porcentuales. Como se observa en el Gráfico 2, después de la de Argentina, la deuda de Ecuador es la que más ha crecido entre los siete países considerados en el análisis si se toma en cuenta el año 2010 como el punto de partida. Además, el rápido incremento de la deuda pública, ha sido tanto interna como externa. 

En los últimos años, las tasas de los créditos otorgados por organismos multilaterales, que prestan generalmente para proyectos de inversión, rondaron el 2%. No obstante, países que decidieron no acudir a estos organismos, como Ecuador y Venezuela, se endeudaron con otros prestamistas como China, a tasas entre 6,5% y 7%, en promedio. Además, China ha exigido petróleo como colateral.
En lo que respecta a la deuda pública interna, durante el periodo de análisis el mayor prestamista del Gobierno fue el BIESS. La deuda interna creció a una tasa promedio de 37,5% entre 2010 y 2014 y su peso con respecto al PIB también cambió sustancialmente. Así, esta relación pasó de 6,7% del PIB en el primer año a 12,5% en el segundo. 


Gráfico 2: Variación de la deuda pública total Gobierno General (2010 = 100)

 



Fuente: FMI


El precio refleja la vulnerabilidad del modelo


Está claro que el monto de la deuda pública del Ecuador con respecto al PIB se mantiene en niveles relativamente bajos, e incluso inferiores a los de otros países de la región. Sin embargo, la velocidad del endeudamiento público a partir del año 2010, a pesar del contexto favorable del precio de los commodities, resulta preocupante ahora que el panorama se presenta más complejo. El modelo económico del Gobierno, basado en el gasto público como motor de la economía, necesita recursos y ahora, con un menor precio del petróleo, un déficit fiscal abultado y un mal historial crediticio, el interés que debe pagar para obtenerlos es muy elevado. 

En 2014, con un precio del petróleo que promedió los $84 por barril, la deuda pública total creció en 5,6 puntos del PIB, por lo que, en un contexto mucho menos favorable y ante la necesidad de evitar una contracción en el nivel de actividad, no se puede descartar que este año el crecimiento sea aún mayor. En este contexto, conviene recordar que la ley marca un techo de 40% del PIB para el nivel de endeudamiento, es decir, 10 puntos porcentuales por encima del cierre de 2014. Ese techo legal puede resultar incómodo para un Gobierno con significativas necesidades de financiamiento y que el próximo año estará en campaña electoral. No habría que descartar, por lo tanto, que tarde o temprano el Gobierno busque directamente modificar ese tope.
 
 
 *Artículo modificado. Original publicado en Carta Económica. Mayo, 2015.


[1] En marzo Ecuador emitió bonos por $750 millones a 5 años plazo con un cupón de 10,5%. A mediados de mayor realizó una emisión muy similar, pero con un rendimiento de 8,5%. Argentina emitió bonos por $1.416 millones a una tasa de 8,96%.